miércoles, 2 de octubre de 2013

Diez razones neuropsicológicas por las que debería implementarse la educación bilingüe desde la más tierna infancia.




    1. Los niños poseen una plasticidad cerebral única, dada por un incremento imprevisto de la densidad neuronal y de la creación de nuevas conexiones, sumado a una lenta reorganización sináptica y culminación de la maduración cerebral.
2. Los primeros años de vida coinciden con los períodos críticos para la adquisición del lenguaje. Knudsen divisa tres “ventanas” temporales más propensas al aprendizaje lingüístico: hasta los 3 años, cuando adquiere una pronunciación perfecta y un óptimo desarrollo de las habilidades y competencias gramaticales y las varias lenguas se representan en las mismas áreas cerebrales; de los 4 a los 8 años se le agregan a los resultados anteriores alguna posible interferencia y el inicio de la lateralización (o sea, el fenómeno por el cual el hemisferio izquierdo del cerebro controla el lenguaje y el uso preferente de la mano derecha y el hemisferio derecho controla el modo en que
percibimos la interrelación de las cosas en el espacio), lo que lleva a una representación cerebral de cada idioma sólo en parte en las mismas áreas.A partir de los 9 años, el acento extranjero y las dificultades sintácticas y funcionales no pueden evitarse y la posibilidad de fosilización (permanencia del error) es progresiva. Además sabemos que las lenguas adquiridas tardíamente se representan en regiones diferentes del cerebro y más grandes que en el caso de la lengua madre.
3.Durante la infancia la receptividad neurosensorial presenta su máxima potencialidad, ya que la interacción con el ambiente le permite integrar las distintas modalidades sensoriales y atribuirle un significado como respuesta aun input adecuado, sin privilegiar, como en los adultos, la vista y el oído.

4.El niño manifiesta una predisposición a la adquisición lingüística: hay quienes sostienen que el desarrollo del lenguaje es autónomo respecto al desarrollo general (hipótesis innatista) y otros que creen que el lenguaje es una facultad interdependiente del desarrollo de muchas otras dimensiones colectivas (cognición, motricidad). Antes del nacimiento los bebés manifiestan atención preferencial hacia los sonidos lingüísticos en relación al ruido y pueden reconocer y memorizar sonidos a los que se los expone en el útero materno.
   5. Los niños activan procesos psicolingüísticos peculiares, como el contagio, que le permite imitar comportamientos de variada naturaleza (motores, gestuales, lingüísticos), primero como reflejo automático y luego cada vez más concientes y voluntarios a partir del primer año y la acomodación vocal, o sea, la tendencia a apropiarse de la expresión verbal más similar a la de su interlocutor.
     6.Durante la infancia, la adquisición lingüística está motivada por un gran impulso natural a la socialización: se registra en ellos un interés natural y un placer intrínseco en la adquisición de otros códigos verbales; su actitud es potencialmente positiva y no influenciada por factores externos como la importancia socioeconómica de los países que hablan esos idiomas y se relaciona más con la necesidad de comunicarse, que al principio se centra en sus propias necesidades (egocéntrico) y progresivamente se descentraliza hacia el exterior.
    7. La adquisición plurilingüe contribuye a la formación de un sistema semiótico más rico, ya que su capacidad de codificar, decodificar y transcodificar signos usando distintos lenguajes (verbal, visual, mímico gestual, icónico) les permite relacionar sonidos lingüísticos a objetos formando luego conceptos ligados a ellos. La conexión entre significante, significado y referente (por ejemplo, la palabra casa, el concepto de lo que es una casa y una casa concreta) depende del idioma al cual se exponga al niño, conexión que es en definitiva una “convencionalidad del lenguaje” según De Saussure que no pueden percibir los niños monolingües inmersos en un único ambiente lingüístico. El plurilingüismo permite al niño desarrollar una espontánea y elevada conciencia metalinguística que lo enriquece.   NOTA: una experiencia de Coonan refiere que a la pregunta “¿El sol podría llamarse luna?” sólo los niños plurilingües respondieron que sí, ya que conocían la convención social sobre el uso de las palabras.
    8. No existen pruebas neurológicas irrefutables sobre un posible conflicto entre lenguas adquiridas por hablantes plurilingües en la infancia. Esto es un prejuicio de educadores y padres que piensan que el plurilingüismo infantil es un obstáculo para el crecimiento psicológico, emocional y afectivo del niño.
      9.  Los niños activan potentes mecanismos de memoria típicos de la edad infantil: en los primeros años, la memoria de trabajo a corto plazo (en los lóbulos frontales) todavía no está desarrollada (hasta la pre adolescencia), por lo tanto, cuando un niño aprende su lengua madre, activa directamente la memoria a largo plazo para procesar el input lingüístico. Para un bilingüe tardío, dominar el léxico funcional (artículos, conjugaciones, preposiciones) es más difícil debido al diferente procesamiento que lo obliga a memorizar explícitamente, mientras que el bilingüe precoz activa un procesamiento sintáctico para esta categoría de palabras y las almacena en la memoria implícita.
    10. El plurilingüismo temprano podría conducir a la formación de un sistema conceptual unitario: quien aprende una segunda lengua después de la adolescencia tiene mayor dificultad en desarrollar automatismos lingüísticos y recurre generalmente a la traducción desde su lengua madre, endenteciendo el proceso comunicativo. La representación mental del bilingüe precoz forma sistemas distintos para cada idioma pero conectados a un único sistema conceptual, que le permite acceder a él indistintamente desde cualquier lengua y sin recurrir a la traducción.

Para saber si las experiencias de aprendizaje plurilingüe en tu hijo son educativas, deberías notar que en la institución a la que concurre:
  1. haya continuidad vertical: cada experiencia depende de los conocimientos y competencias adquiridas por vías prácticas y conducen a nuevos conocimientos conceptuales que serán la base para nuevas experiencias de aprendizaje.
  2. haya continuidad horizontal: debe notarse la unitariedad de las propuestas formativas que satisfagan sus necesidades de dar significado a lo que se le propone al niño y que garantice su actitud positiva presente y futura.
  3. conduzca a un crecimiento del alumno, o sea, que le brinde herramientas y conocimientos de distintos ámbitos que implican dimensiones cognitivas, sociorelacionales, culturales y semióticas.
  4. se cree una interacción positiva entre el niño y los factores que influencian el proceso de aprendizaje: la figura del docente, los compañeros, los padres, el ambiente familiar y escolar.
Por lo tanto, el currículo biligüe debe contener experiencias de enseñanza
   - de las lenguas: promoviendo la adquisición de automatismos lingüísticos a través de la dimensión perceptiva (a través de los sentidos), cognitiva (a través de la observación), motora (a través de la acción) y relacional (a través de la interacción con los otros;
     - desde las lenguas: el encuentro con otro idioma es fuente de nuevos descubrimientos, nuevos códigos y una nueva cultura que lleva a la “sensibilización lingüística”;
     - en lengua: implica la posibilidad de experimentar aprendizaje no lingüístico (cognitivo, motor, relacional) que se desarrolla al menos parcialmente en la lengua extranjera;
    - con la lengua: para el niño la lengua extranjera es un instrumento pragmático que le permite satisfacer sus necesidades de jugar, dibujar, manipular, en el contexto propuesto por el docente.

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